¿El TENS sirve para los cólicos menstruales? Qué dice la evidencia

En corto: la evidencia apunta a que sí ayuda, y conviene decirla con su letra chica. La revisión Cochrane vigente sobre TENS y dolor menstrual (2024) reunió 10 ensayos con 345 mujeres y concluyó que el TENS de alta frecuencia puede reducir el dolor frente a un aparato placebo o a no hacer nada; la propia revisión califica esa certeza como baja, porque los ensayos son pocos y chicos. Lo honesto es decirlo completo: el TENS baja la intensidad del cólico mientras se usa, no actúa sobre la causa. La meta realista no es un día perfecto: es pasar de un dolor que tumba a uno que se puede llevar.


Qué es el TENS (y qué no es)

TENS son las siglas de Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation: estimulación eléctrica transcutánea de los nervios. Un aparatito manda microcorrientes suaves a través de la piel, mediante parches con electrodos que se pegan sobre la zona donde duele —en el caso menstrual, el bajo vientre, debajo del ombligo, o la zona lumbar.

No es nuevo ni exótico: la fisioterapia lleva décadas usándolo para distintos tipos de dolor. Lo reciente es que existan versiones portátiles y discretas que se pueden traer puestas bajo la ropa, en lugar de estar conectadas a una máquina de consultorio.

Y algo que conviene aclarar de entrada: el TENS no es medicamento. Es una herramienta de manejo del dolor que se suma a lo que ya funciona, y no reemplaza una valoración ginecológica.

Qué dice la evidencia

Este es el punto que casi nadie contesta bien, así que vale la pena ir por partes.

1. La revisión vigente: Cochrane CD013331 (Han y cols., 2024). Es la revisión actual sobre TENS para el dolor menstrual, y reemplaza a la clásica del tema. Reunió 10 ensayos con 345 mujeres y encontró que el TENS de alta frecuencia puede reducir el dolor comparado con un aparato placebo o con no recibir tratamiento: una diferencia promedio de 1.39 puntos menos de dolor en las escalas usadas (intervalo de confianza del 95 %: entre 2.51 y 0.28 puntos).

La palabra clave es puede, y no es adorno de redacción: es la calificación que la propia revisión le pone a su hallazgo. La certeza de esa evidencia es baja, porque los ensayos son pocos, chicos y de métodos dispares. Traducido a lo práctico: hay una señal favorable y consistente, no una demostración cerrada.

2. El antecedente: Cochrane CD002123 (Proctor M. y cols., 2002; última actualización 2009). Fue durante años la referencia del tema, con un resultado bastante más entusiasta: reunió 7 estudios pequeños y reportó que el TENS de alta frecuencia fue más efectivo que el placebo con una razón de momios de 7.2 (intervalo de confianza del 95 %: de 3.1 a 16.5). En esa misma revisión, el TENS de baja frecuencia no mostró ventaja (razón de momios de 1.48). Vale citarla como historia, no como estado del arte: la revisión de 2024 es la que manda hoy, y su lectura es más prudente.

3. Organizaciones de consumidores. La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios, España) publicó una nota sobre TENS y dolor menstrual. Conviene ser preciso con lo que es y lo que no: no probó dispositivos ni hizo un análisis propio; se apoya en la revisión Cochrane y concluye que el TENS podría ser útil, subrayando que la calidad de la evidencia es baja. Es decir, coincide con lo de arriba, no lo refuerza con datos nuevos.

4. Efectos adversos. Lo que se reporta en el uso del TENS son molestias menores y locales: típicamente irritación o enrojecimiento de la piel bajo los electrodos. Las contraindicaciones conocidas —marcapasos y otros implantes electrónicos, embarazo, piel lastimada o sin sensibilidad— se manejan como precaución estándar de la técnica.

La lectura sensata de todo junto: la evidencia da razones para probar el TENS, con expectativas medidas, sabiendo que cada cuerpo responde distinto y que la investigación disponible todavía es corta.

Cómo funciona: la teoría de la compuerta del dolor

Aquí es donde el TENS deja de parecer magia. En 1965, Ronald Melzack y Patrick Wall publicaron en la revista Science la teoría de la compuerta del dolor (gate control theory), una de las ideas más influyentes de la neurociencia del dolor.

La versión corta: la señal de dolor no viaja directo al cerebro por una línea privada. Antes tiene que pasar por la médula espinal, donde hay algo parecido a una compuerta que puede dejar pasar más o menos señal. Las fibras nerviosas que llevan el dolor son lentas y delgadas; las que llevan tacto, presión y vibración son gruesas y rápidas. Cuando las fibras rápidas se activan mucho, ocupan el canal y la compuerta se cierra parcialmente, así que llega menos señal de dolor arriba.

Es lo que hace cualquiera sin pensarlo cuando se soba el codo después de un golpe: la sobada activa las fibras rápidas y el dolor baja de volumen. El TENS de alta frecuencia hace eso mismo, pero sostenido y regulable.

Hay un segundo mecanismo descrito: el TENS de baja frecuencia se asocia a la liberación de endorfinas, los opioides que el propio cuerpo produce. Tarda más en aparecer y dura más una vez que llega. Por eso muchos aparatos traen varios modos: no son adornos, son formas distintas de tocar el sistema.

Qué esperar de forma realista

Si algo hunde la credibilidad de esta categoría son las promesas infladas. Así que, sin adornos:

  • El alivio ocurre sobre todo mientras el aparato está encendido. Al apagarlo, la señal de dolor tiende a volver, a veces de forma gradual.
  • No funciona igual para todas. Hay quien nota un cambio grande, quien nota uno moderado y quien casi no nota diferencia. Eso también aparece en los estudios.
  • La intensidad correcta importa. Mal colocado o demasiado bajito rara vez sirve: debe sentirse claro, firme y cómodo.
  • La meta es la funcionalidad, no el cero. Poder trabajar, ir a clase, dormir. Ese es el resultado que vale.
  • El dolor severo merece diagnóstico. Un cólico que impide la vida normal, que empeora con los meses o que apareció de golpe tras años de reglas tranquilas, se revisa con un ginecólogo: puede haber endometriosis, miomas u otra causa detrás.

TENS y calor: por qué se llevan bien

La termoterapia es la otra pata de esta historia y tiene respaldo propio. Un ensayo publicado en Obstetrics & Gynecology (Akin M.D. y cols., 2001) comparó calor tópico continuo de bajo nivel contra ibuprofeno en dolor menstrual: de las 81 participantes que lo terminaron, el 70 % reportó alivio con el calor frente al 55 % con el medicamento, y la conclusión de los autores fue que el calor continuo resultó tan efectivo como el ibuprofeno. El calor local relaja la musculatura del útero y mejora el flujo sanguíneo en la zona; el TENS interviene en la transmisión de la señal.

Son dos vías distintas, y esa es justo la razón de combinarlas: no compiten, se suman. Es la misma lógica de la vieja bolsa de agua caliente, pero sin la bolsa: hoy existen fajas térmicas menstruales recargables y dispositivos 2 en 1 que dan microcorriente y calor al mismo tiempo, sin cables y sin quedarse pegada al sillón.

Cómo elegir un dispositivo TENS para cólicos

Si la decisión ya está tomada, esto es lo que de verdad separa un buen aparato de uno que termina en el cajón:

  1. Portátil y discreto. El cólico no espera a que una llegue a casa. Si no se puede traer puesto bajo la ropa —en la oficina, en el camión, en clase—, se usa la mitad de las veces.
  2. Niveles finos de intensidad. Un aparato con tres saltos bruscos obliga a elegir entre "no se siente" y "molesta". Mientras más pasos, mejor se ajusta al día.
  3. Calor además de microcorriente. Por lo de arriba: dos mecanismos distintos en un solo aparato.
  4. Recargable y con parches reutilizables. Es el costo real a mediano plazo: un parche que aguanta muchos usos cambia la cuenta frente a los desechables.
  5. Garantía y una marca que responda. La categoría está llena de genéricos de marketplace sin respaldo. Poder devolverlo si no funcionó vale más que cualquier promesa de la ficha.

Con esa lista en la mano se puede comparar cualquier electroestimulador para dolor menstrual del mercado. En esa dirección diseñamos el dispositivo Cyclofemme: microcorrientes TENS y calor en un solo aparato de bolsillo, 8 modos, 20 niveles de intensidad y 3 niveles de calor, sin cables, con parche reutilizable de alrededor de 30 usos, $1,250 MXN y 60 días de garantía de satisfacción por si no resulta lo que se esperaba. Se recarga por USB-C (batería de 1200 mAh, 3 horas para carga completa) y sus 8 modos trabajan en un rango de frecuencia de pulso de 1 a 110 Hz.

Entonces, ¿sirve o no?

Con letra chica honesta: la evidencia apunta a que puede ayudar. El TENS tiene un mecanismo bien descrito desde 1965, décadas de uso en fisioterapia y una revisión Cochrane de 2024 que lo encuentra mejor que el placebo en dolor menstrual, aunque con certeza baja y ensayos todavía chicos. Alivia mientras se usa, se lleva bien con el calor y su perfil de riesgo es bajo. Para quien lleva años resolviendo cada regla con la misma pastilla, es una opción que vale la pena conocer. Y si el dolor es fuerte cada mes, vale la pena que además lo revise un ginecólogo.


Preguntas frecuentes

¿El TENS realmente sirve para los cólicos menstruales? La revisión Cochrane vigente sobre TENS y dolor menstrual (CD013331, 2024) reunió 10 ensayos con 345 mujeres y concluyó que el TENS de alta frecuencia puede reducir el dolor frente a un aparato placebo o a no hacer nada. La propia revisión califica esa evidencia como de certeza baja: los ensayos son pocos y pequeños. Ayuda a bajar la intensidad; no actúa sobre la causa del cólico.

¿Se siente feo o duele usar un TENS? No debería doler. La sensación típica es un hormigueo o vibración firme sobre la piel. La intensidad se sube poco a poco hasta que se siente claro pero cómodo; si pica o molesta, se baja un nivel.

¿En cuánto tiempo se nota el alivio? En los estudios de TENS de alta frecuencia el alivio aparece durante la sesión, en el rango de minutos, y tiende a bajar al apagar el aparato. Por eso se usa cuando el cólico está presente, no de forma preventiva.

¿Se puede combinar el TENS con calor o con medicamento? El calor local y el TENS trabajan por vías distintas y se suelen combinar; por eso existen dispositivos 2 en 1. Sobre combinarlo con medicamento, esa decisión corresponde a quien lo receta o a un ginecólogo.

¿Quién no debería usar un TENS? Las precauciones habituales de la técnica: personas con marcapasos u otro implante electrónico, durante el embarazo, con epilepsia, o sobre piel lastimada, irritada o sin sensibilidad. Ante cualquier duda, valoración médica primero.

¿Cada cuándo se puede usar un dispositivo TENS? En la práctica habitual del TENS las sesiones son de unos 20 a 30 minutos y pueden repetirse a lo largo del día mientras dura el malestar. Cada aparato trae su propia indicación de uso en el manual.


Fuentes

  • Melzack R., Wall P.D. Pain Mechanisms: A New Theory. Science, 1965. (Teoría de la compuerta del dolor.)
  • Han H. y cols. Transcutaneous electrical nerve stimulation (TENS) for the treatment of primary dysmenorrhoea. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2024, CD013331. (Revisión vigente: 10 ensayos, 345 mujeres; TENS de alta frecuencia, diferencia media −1.39 [IC 95 %: −2.51 a −0.28]; certeza baja.) — cochrane.org
  • Proctor M. y cols. Transcutaneous electrical nerve stimulation for primary dysmenorrhoea. Cochrane Database of Systematic Reviews, CD002123, 2002 (última actualización 2009). (Antecedente histórico: alta frecuencia OR 7.2 [IC 95 %: 3.1 a 16.5]; baja frecuencia OR 1.48. Reemplazada por CD013331.)
  • Akin M.D. y cols. Continuous low-level topical heat in the treatment of dysmenorrhea. Obstetrics & Gynecology, 2001;97(3):343-349. DOI: 10.1016/s0029-7844(00)01163-7.
  • OCU — Organización de Consumidores y Usuarios. TENS y dolor menstrual (ocu.org). Nota divulgativa basada en la revisión Cochrane; no incluye pruebas propias de dispositivos.

Este contenido es informativo y de bienestar; no reemplaza la orientación de un profesional de la salud.

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